En muchas ocasiones nos enfrentamos a problemas en el ámbito de sucesiones y no nos encontramos anímicamente en el mejor de los momentos, por lo que será recomendable ponernos en manos expertas, para ser conocedores de cómo debemos proceder y de las opciones reales que tenemos.
Para tu información te ofrecemos el artículo sobre la aceptación de la Herencia. Pero recuerda que cada caso es distinto, por lo que no dudes en ponerte en manos de los abogados expertos en Herencias.
¿Qué verás en este artículo?
Toggle¿Qué significa aceptar una herencia?
- Primero de todo no deberemos confundir aceptar una herencia con repartir una herencia.
- El acto de aceptación es un acto individual voluntario y libre de cada uno de los herederos.
- Es una vez que se ha aceptado la herencia cuando se adquiere la condición de heredero, que es distinta de la condición de titular de los bienes del caudal hereditario.
- Una vez aceptada la herencia se procederá a la partición de la misma, entonces se repartirán el caudal hereditario y, por tanto, pasarán a adquirir la propiedad. Para proceder a repartir la herencia será imprescindible que todos los herederos hayan aceptado o rehusado la herencia.
Formas de aceptar la herencia
En el momento de aceptar una herencia nos encontramos ante varias opciones para proceder a esta aceptación. A continuación, vamos a ver en que consiste y que ventajas ofrecen unas sobre otras las distintas formas de aceptar una herencia.
Aceptación expresa o tácita
El artículo 999 del Código Civil indica que es la aceptación expresa o tácita; “La aceptación pura y simple puede ser expresa o tácita.
Expresa es la que se hace en documento público o privado.
Tácita es la que se hace por actos que suponen necesariamente la voluntad de aceptar, o que no habría derecho a ejecutar sino con la cualidad de heredero.
Los actos de mera conservación o administración provisional no implican la aceptación de la herencia, si con ellos no se ha tomado el título o la cualidad de heredero.”
La aceptación expresa se hará por escrito, en documento público o privado.
La aceptación tácita se hará mediante un acto que suponga la necesidad de aceptarla, tal y como veremos a continuación.
¿Cuándo se entenderá aceptada la herencia? Pues bien, por ejemplo, se entenderá aceptada la herencia cuando el heredero vende, dona o cede su derecho a otra persona sea coheredero o no, y también cuando renuncia a ella a favor de uno o varios coherederos concretos, o por precio a favor de todos ellos (art. 1000 del Código Civil). La renuncia pura y sin precio a favor de aquellos a quienes acrecería su parte, en cambio, no supone aceptación.
Aceptación a beneficio de inventario
La aceptación a beneficio de inventario, puede resultar una opción inteligente cuando por ejemplo no conocemos la situación económica real de la persona que nos ha dejado la herencia.
Este tipo de aceptación supone no jugársela, supongamos que la herencia entre otras cosas, incluye deudas o cargas, pues bien, al aceptar la herencia a beneficio de inventario no tendrás que hacerte cargo con tu patrimonio personal de estas deudas o cargas, se pagarán con los bienes y dinero que haya en la herencia. Por tanto, está sin duda es la mejor opción si tenemos incertidumbre de lo que vamos a heredar.
En cuanto a la forma para proceder a la aceptación de la herencia a beneficio de inventario, primero de todo tendremos que comunicárselo al notario, en segundo lugar, se formará inventario notarial con citación de los acreedores y legatarios (art. 1014 del Código Civil) y, hasta que estos cobren, la herencia quedará en administración, a cargo del propio heredero o de otra persona (art. 1026); pagados acreedores y legatarios, el heredero recibe lo que quede (art. 1032). Si tienes en tu poder bienes de la herencia, debes comunicarlo ante notario y pedir la formación de inventario en el plazo de treinta días desde que sepas que eres heredero (art. 1014). Si no los tienes ni has actuado como heredero, el plazo se cuenta desde que vence el que se te haya fijado para aceptar o repudiar, o desde que aceptes (art. 1015), y, fuera de esos casos, si nadie te ha demandado, puedes acogerte al beneficio mientras no prescriba la acción para reclamar la herencia (art. 1016).
¿Puedo negarme a aceptar la herencia?
Debemos tener claro que para poder repartir una herencia todos los herederos tienen que haberla aceptado o bien renunciado a la misma.
A veces sucede que, uno de los herederos simplemente ni acepta ni renuncia y, por tanto, impide al resto recibir su parte. Por lo que la Ley nos obligará a pronunciarnos a cerca de si aceptamos o no la herencia tal y como veremos en el punto 6.
Capacidad para aceptar una herencia
Las personas que cuentan con la libre disposición de sus bienes (art. 992 del Código Civil) tendrán capacidad para aceptar una herencia.
Los menores no emancipados necesitarán de sus representantes legales, que aceptarán la herencia en su nombre.
Casos especiales:
- Los menores de edad. Serán los progenitores o los titulares de la patria potestad los encargados de aceptar la herencia. Para repudiarla necesitan autorización judicial y, si el juez la deniega, la herencia solo podrá aceptarse a beneficio de inventario; no hará falta autorización si el menor ha cumplido dieciséis años y consiente en documento público (art. 166 del Código Civil).
- Los menores de edad que estén sujetos a tutela. En este caso serán los tutores los encargados de proceder a la aceptación de la herencia, y necesitarán autorización judicial para aceptarla sin beneficio de inventario o para repudiarla (arts. 224 y 287 del Código Civil).
- Los menores emancipados, aceptarán la herencia pos si mismos a beneficio de inventario.
- Las personas con discapacidad: aceptan la herencia por sí mismas, salvo que otra cosa resulte de sus medidas de apoyo (art. 996 del Código Civil). Si tienen un curador con facultades de representación, este necesita autorización judicial para aceptarla sin beneficio de inventario o para repudiarla, pero no para aceptarla a beneficio de inventario (art. 287).
- Personas casadas en régimen de sociedad de gananciales, si una de estas personas acepta la herencia pura y simple y no asiste el otro cónyuge y presta su consentimiento, la sociedad de gananciales nunca responderá de las deudas de la herencia.
- Fundaciones, asociaciones y corporaciones, la aceptación la llevarán a cabo sus representantes.
- Entes públicos, el encargo de aceptar será en Gobierno Estatal o Autonómico, según el caso
5.- ¿Qué supone la aceptación de la herencia?
La aceptación de la herencia supone que el heredero sucederá al difunto en todos sus derechos, bienes y obligaciones. El patrimonio del causante pasará a ser del heredero.
6.- Plazo para la aceptación de la herencia
El Código Civil no fija un plazo general para aceptar la herencia, pero eso no significa que puedas esperar indefinidamente. Muchos tribunales y autores vinculan ese límite al plazo de prescripción de la acción para reclamar la herencia, que suele situarse en treinta años desde el fallecimiento, aunque la cuestión no es pacífica. Y, sobre todo, cualquier interesado que acredite su interés puede pedir a un notario que te requiera para que decidas en treinta días naturales; si no contestas, se entiende que aceptas pura y simplemente (art. 1005 del Código Civil).
Y entonces, si hay varios herederos o acreedores y uno de los herederos se niega a pronunciarse sobre la aceptación de la herencia tal y como hemos visto anteriormente ¿qué ocurre?
Pues bien, el Código Civil permite que los interesados que necesitan saber si los herederos van aceptar la herencia o no, soliciten a los herederos que se manifiesten si aceptan o renuncia la herencia.
El artículo 1004 del Código Civil, establece que hasta que no hayan pasado nueve días desde la muerte de aquel de cuya herencia se trate, no podrá intentarse acción contra el heredero para que acepte o repudie la herencia.
Por su parte, el artículo 1005 del Código Civil establece, “Cualquier interesado que acredite su interés en que el heredero acepte o repudie la herencia podrá acudir al Notario para que éste comunique al llamado que tiene un plazo de treinta días naturales para aceptar pura o simplemente, o a beneficio de inventario, o repudiar la herencia. El Notario le indicará, además, que si no manifestare su voluntad en dicho plazo se entenderá aceptada la herencia pura y simplemente.”
7.- El certificado de últimas voluntades
El certificado de últimas voluntades es el documento que acredita que una persona concreta a otorgado testamento y ante que notario. Supone una forma rápida y sencilla de conocer si hay testamento o no. Por tanto, resulta un documento sustancial para proceder a la sucesión.
El certificado de últimas voluntades puedes pedirlo tú mismo o bien acudir en busca de ayuda profesional.
Jesús Ángel Lorenzo González es abogado (ICAM 70.378), colegiado en 2001, y socio director de ABOGA2 Abogado de Familia, despacho que fundó en 2011 y que tiene oficinas en Madrid, Alcalá de Henares, Leganés, San Sebastián de los Reyes, Tres Cantos y Salamanca.
Dedica su ejercicio al derecho de familia (divorcios, custodia, pensiones, vivienda familiar y liquidación de gananciales) y a los procedimientos de violencia de género y doméstica, coordinando siempre la vía penal con la de familia. Su nombre figura como letrado en más de un centenar de resoluciones publicadas por el CENDOJ, de audiencias provinciales de toda España, tribunales superiores de justicia y el Tribunal Supremo.
Antes de dedicarse en exclusiva a la abogacía fue auditor y asesor fiscal y ocupó puestos directivos en banca y en la empresa, una experiencia que aplica a la parte económica de cada ruptura y de cada herencia.
Interviene como abogado experto en Antena 3, Telecinco, Cuatro, laSexta, Telemadrid, Cadena COPE y Cadena SER, y es autor de artículos en Confilegal, Legal Today, Noticias Jurídicas y Diario Jurídico. Colabora con la Universidad Nebrija como tutor de Trabajos de Fin de Máster y con la Universidad Autónoma de Madrid como tutor de prácticas del Máster de Acceso a la Abogacía.
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González
- Jesús Ángel Lorenzo González







