¿Qué verás en este artículo?
ToggleQuieres divorciarte, pero tu pareja vive a miles de kilómetros, en otro país, y no sabes si eso te ata de manos. La buena noticia es que no, que sí puedes divorciarte en España aunque tu cónyuge esté en el extranjero, y conviene que sepas cómo antes de agobiarte pensando que estás atrapado.
Pues bien, después de muchos años llevando divorcios en nuestro despacho, también con parejas repartidas por medio mundo, he visto a mucha gente creer que la distancia le impedía rehacer su vida, y no es así. Voy a tratar de explicarte, con un lenguaje sencillo y comprensible, cuándo pueden divorciarte los tribunales españoles, qué opciones tienes y qué papeles vas a necesitar. Como siempre te recordamos que trabajamos en todo el territorio nacional y atendemos también a quienes nos consultan desde fuera de España.
Sí puedes divorciarte en España aunque tu pareja esté fuera
La respuesta corta es que sí. Los tribunales españoles tienen competencia para tramitar tu divorcio en varias situaciones, y no hace falta que los dos viváis físicamente en España. El derecho de familia se ha ido adaptando a una realidad cada vez más internacional, parejas que se conocieron en un país, se casaron en otro y acabaron viviendo separadas por trabajo, por familia o porque la relación se rompió y uno se fue.
Ten en cuenta que la cosa cambia bastante según sea un divorcio de mutuo acuerdo o un divorcio contencioso. En el primero los dos colaboráis y todo es más rápido y barato. En el segundo hay pelea, y el componente internacional lo complica todo: notificaciones a otro país, documentación extranjera, plazos más largos. Pero en ambos casos, si hay conexión con España, puedes divorciarte aquí.
Cuándo tienen competencia los tribunales españoles
Para que España pueda tramitar tu divorcio basta con que se cumpla alguna de estas conexiones. Conviene que mires cuál es la tuya antes de mover ficha.
- Nacionalidad española. Si al menos uno de los dos cónyuges es español, los tribunales españoles ya tienen competencia para divorciaros, aunque ninguno viva hoy en España.
- Residencia habitual en España. Si tú resides de forma estable en territorio español, puedes pedir el divorcio aquí aunque tu pareja viva fuera.
- Último domicilio conyugal en España. Si vuestra última casa común estuvo en España y uno de los dos sigue residiendo aquí, también hay competencia.
Dicho en lenguaje entendible, la ley solo pide que exista un vínculo real con España que justifique que un juez de aquí se ocupe del asunto y dicte una sentencia válida. Dentro de la Unión Europea, además, todo esto está ordenado por el Reglamento Bruselas II bis, que reparte la competencia entre los países en materia matrimonial. Mi experiencia me dice que casi todo el mundo encaja en alguna de estas conexiones sin saberlo.
El divorcio de mutuo acuerdo con tu pareja en el extranjero
Si tu cónyuge y tú estáis de acuerdo en divorciaros y en las condiciones, el camino es el divorcio de mutuo acuerdo, y es con diferencia el más rápido, barato y menos doloroso, también cuando uno vive fuera. Lo que necesitáis es poneros de acuerdo en el convenio regulador. Dicho en lenguaje entendible, es el documento donde pactáis todo: con quién viven los hijos, el régimen de visitas, la pensión de alimentos, el uso de la vivienda y el reparto de los bienes.
La distancia no impide el acuerdo, hoy se negocia perfectamente por videollamada y correo. Lo que hace falta es que el cónyuge que está fuera pueda firmar y comparecer de alguna manera, y para eso existe una herramienta que lo resuelve casi todo, el poder notarial.
El divorcio ante notario
Cuando no hay hijos menores ni hijos mayores con discapacidad dependientes, el mutuo acuerdo se puede hacer directamente ante notario, sin pasar por el juzgado. Es más ágil y menos formal. El cónyuge que vive en el extranjero otorga un poder notarial a un representante en España para que actúe en su nombre, y los dos, en persona o representados, comparecen ante el notario con el convenio regulador ya redactado. El notario comprueba que todo es legal, autoriza la escritura de divorcio y luego se inscribe en el registro civil.
Ten en cuenta que si hay hijos menores no emancipados, esta vía notarial queda descartada y hay que ir por el juzgado, aunque siga siendo de mutuo acuerdo. La presencia de menores obliga a que un juez y el fiscal velen por sus intereses.
El poder notarial: la pieza que lo resuelve casi todo
El poder notarial es el documento estrella del divorcio internacional. Dicho en lenguaje entendible, es un papel con el que tu pareja, esté donde esté, autoriza a otra persona a actuar por ella en el divorcio: firmar el convenio, comparecer ante notario o tribunal, hacer los trámites. Se otorga ante un notario del país donde resida o, mejor todavía, ante el consulado de España de ese país.
Aquí hay un truco que conviene que conozcas. Si el poder se firma en el consulado español, vale directamente en España sin más trámites. Si se firma ante un notario local extranjero, hay que legalizarlo, normalmente con la apostilla del Convenio de La Haya, o con legalización consular si el país no está en ese convenio. Recuerda que el poder debe decir expresamente que es para divorciarse, con todas las facultades, porque un poder genérico mal redactado te puede frenar el procedimiento.
Y si tu pareja no colabora: el divorcio contencioso internacional
Cuando no hay acuerdo, o cuando tu cónyuge en el extranjero ni siquiera responde, toca el divorcio contencioso. Es más largo, más caro y más complejo, sobre todo con un país de por medio, pero conviene que tengas clara una cosa: en España, si uno de los dos quiere divorciarse, el otro no lo puede impedir. Nadie te puede obligar a seguir casado.
Es decir, aunque tu pareja se desentienda, no conteste a tus mensajes o se niegue a participar, el divorcio sigue adelante. Lo único imprescindible es notificarle correctamente la demanda y darle la oportunidad de defenderse. Eso es un derecho suyo que no se puede saltar.
La notificación al cónyuge que vive fuera
Aquí está la parte más delicada del contencioso internacional. Para que el divorcio sea válido, tu pareja tiene que ser notificada oficialmente de que existe el procedimiento. Esa notificación se hace a través del Convenio de La Haya sobre notificaciones o mediante exhortos internacionales, según el país. Si reside en la Unión Europea, el proceso es bastante más ágil gracias a la cooperación judicial europea.
Ten en cuenta que la notificación se manda a la última dirección conocida de tu pareja en el extranjero, y a veces se canaliza por el consulado español de ese país. Tu abogado y tu procurador se encargan de toda esta gestión, que tiene sus tiempos y sus formalidades. Mi experiencia me dice que una notificación bien hecha desde el principio te ahorra meses, y una mal hecha te puede tumbar el procedimiento entero.
Por qué aquí un abogado especialista no es opcional
En un divorcio internacional contencioso, el abogado de familia especializado lo es todo. No solo te representa, sino que conoce los tratados internacionales, sabe gestionar las notificaciones a otro país, maneja la documentación extranjera y domina las cuestiones de competencia. Es la diferencia entre un divorcio que avanza y uno que se atasca durante años en errores de procedimiento.
Hace tiempo tuve una consulta de un hombre, español, que llevaba dos años intentando divorciarse de su mujer, que se había vuelto a su país de origen sin dejar dirección. Había empezado el procedimiento con un abogado generalista que no acertó con la notificación internacional y el juzgado lo paralizó dos veces. Cuando llegó a nuestro despacho, reconducimos la notificación por la vía del Convenio de La Haya, se hizo bien y en unos meses tuvo su sentencia. Pese a que el primer abogado le salió «barato», perdió dos años y dinero. Resumen: en lo internacional, el atajo del precio se paga siempre con tiempo perdido.
Y al revés: divorciarte desde el extranjero con tu pareja en España
La situación contraria también funciona. Si eres tú quien se ha ido de España y tu cónyuge sigue aquí, puedes divorciarte en España desde fuera. España tiene competencia si tienes nacionalidad española, si tu pareja reside aquí habitualmente o si vuestro último domicilio común estuvo en territorio español.
Y no necesitas estar viajando todo el tiempo. La solución es la misma de antes: otorgas un poder notarial a un abogado de familia en España, en el consulado español de tu país o ante notario local con apostilla, y ese abogado actúa por ti, presenta la demanda, firma y comparece. Si es de mutuo acuerdo, ni siquiera tendrás que pisar España. Si es contencioso, tu abogado y tu procurador te representan y te mantienen informado de todo.
Ten en cuenta que existe incluso la posibilidad de divorciaros en España estando los dos fuera del país, siempre que se cumplan las conexiones de competencia, por ejemplo que los dos seáis españoles o que vuestra última casa común estuviera aquí. Cada uno otorga su poder a un representante, o a un mismo abogado si es de mutuo acuerdo, y todo se tramita a distancia.
Los temas prácticos que más se enredan: pensión y convenio
La pensión cuando uno vive en otro país
Cuando el que tiene que pagar la pensión de alimentos vive en el extranjero, conviene dejar muy claras tres cosas en el convenio: en qué moneda se paga, cómo se hace la transferencia y cómo se actualiza la cantidad cada año. Si no se especifica si se paga en euros o en la moneda del país, y a qué cambio, acabáis discutiendo cada mes.
Ten en cuenta que España tiene firmados convenios internacionales para el cobro transfronterizo de pensiones, de modo que una sentencia española se puede ejecutar en el país donde viva el deudor. En algunos países hace falta un trámite previo de reconocimiento que se llama exequátur. Es decir, cobrar al que vive fuera es más laborioso, pero hay vías para conseguirlo.
El convenio regulador con un componente internacional
El convenio tiene que recoger todo lo de siempre, custodia, visitas, pensión, vivienda y reparto de bienes, pero cuando uno vive fuera conviene afinar más. Hay que detallar el régimen de visitas transfronterizo, cómo se organizan los viajes de los hijos, quién paga los desplazamientos y cómo se toman las decisiones importantes a distancia. Recuerda incluir cláusulas sobre qué tribunales serán competentes para futuras modificaciones y qué ley se aplica. Un convenio internacional bien hecho te evita pleitos en dos países a la vez.
La documentación: legalización, apostilla y traducción
La parte que más echa para atrás a la gente es el papeleo internacional, pero con orden se gestiona bien. Lo que vas a necesitar y dónde conseguirlo.
Los documentos básicos son los certificados de nacimiento de los dos cónyuges, el certificado de matrimonio actualizado y, si hay hijos menores, sus certificados de nacimiento. Si tu pareja está fuera, los puede sacar en el consulado de España de su país o en las autoridades civiles locales. Y aquí viene lo importante: todo documento extranjero hay que legalizarlo y, si está en otro idioma, traducirlo oficialmente al español por traductor jurado.
La legalización se hace con la apostilla del Convenio de La Haya de 1961, que es un sello que permite que un documento público de un país valga en otro país firmante sin más trámites. Si el país de tu pareja no está en ese convenio, hay que ir a la legalización consular, que es más lenta y pasa por el consulado español. Ten en cuenta que estos trámites llevan su tiempo, así que conviene empezar pronto y no dejarlo para el final.
Inscribir el divorcio cuando ya está
Una vez tengas la sentencia o la escritura notarial de divorcio, queda el paso final, inscribirlo en el registro civil español para que surta efectos plenos y puedas acreditar que estás divorciado. Si estás en el extranjero, esta inscripción la puedes gestionar a través del consulado de España de tu país, que hace de intermediario con el registro civil central sin que tengas que viajar.
Recuerda que hasta que el divorcio no está inscrito, oficialmente sigues casado a muchos efectos. Por eso conviene no relajarse tras la sentencia y cerrar también este último trámite, que es el que de verdad te deja libre para empezar de nuevo.
Preguntas frecuentes que recibimos en el despacho
Tengo que viajar a España para divorciarme
En la mayoría de los casos no. Con un poder notarial otorgado en el consulado español o ante notario local apostillado, tu abogado actúa por ti en España. En un mutuo acuerdo sin hijos menores puedes divorciarte sin pisar el país. Solo en situaciones muy concretas el juez puede requerir tu presencia.
Mi cónyuge no contesta ni quiere divorciarse, qué hago
Puedes ir a un divorcio contencioso. En España nadie puede obligarte a seguir casado, así que aunque tu pareja se niegue o desaparezca, el divorcio sale adelante una vez se le notifica correctamente la demanda en el extranjero. Acude a un abogado especialista en divorcio internacional, porque la notificación es la parte delicada.
Cuánto tarda un divorcio internacional
Un mutuo acuerdo bien preparado, con poderes y documentación en regla, se puede resolver en pocos meses. Un contencioso internacional se va fácilmente a más de un año, sobre todo por los tiempos de la notificación al extranjero y la legalización de documentos. Ten en cuenta que cuanto antes reúnas los papeles, antes avanza todo.
En qué moneda se paga la pensión si el obligado vive fuera
En la que pactéis en el convenio. Conviene dejar escrito si se paga en euros o en la moneda del país de residencia y a qué tipo de cambio, para no discutir cada mes. España tiene convenios internacionales que permiten ejecutar la pensión en el país del deudor si deja de pagar.
La sentencia de divorcio española vale en el otro país
Dentro de la Unión Europea, gracias a los reglamentos de cooperación, el reconocimiento es bastante directo. Fuera de la Unión, suele hacer falta un procedimiento de reconocimiento llamado exequátur en el país correspondiente. Por eso conviene que un abogado especialista coordine, a veces con un colega del otro país, para que tu divorcio sea válido en los dos sitios.
El consejo que doy a cualquiera que se divorcia con un país de por medio
Un divorcio internacional asusta más de lo que duele si se hace bien desde el principio. La clave está en identificar pronto dónde tienes competencia, elegir la vía adecuada, mutuo acuerdo siempre que se pueda, y dejar la documentación y los poderes bien atados antes de empezar. La mayoría de los problemas que veo no son del caso en sí, son de procedimientos mal planteados.
Si no contratas a un electricista de barrio para hacer la instalación de una nave industrial, piensa si es buena idea poner un divorcio con notificaciones a otro país, apostillas y competencia internacional en manos de un abogado que no esté especializado en familia internacional. Como dicen en el comercio de toda la vida, los pobres siempre pagan dos veces, primero ahorrándose el especialista y luego pagando los años que se pierden arreglando el destrozo.
Recuerda que de lo que hagas ahora dependerán muchos años de tu vida. Si necesitas nuestros servicios estaremos encantados de poder atenderte ya que trabajamos en todo el territorio nacional.
- Jesús Angel Lorenzo González
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