Gananciales y liquidación

Formación de lotes

Fase final de la liquidación en la que los bienes ya inventariados y valorados se agrupan en dos partes de valor equivalente, una para cada cónyuge. Si un lote vale más que el otro, la diferencia se compensa en dinero.

¿Qué significa formación de lotes?

«Formación de lotes». Dicho en lenguaje entendible, es repartir. Una vez pagadas las deudas y los reintegros, lo que queda —el haber de la sociedad— se divide por mitad entre los dos cónyuges. Para hacerlo se agrupan los bienes en dos conjuntos de valor equivalente y se adjudica uno a cada persona.

La ley pide guardar la posible igualdad, procurando que en cada lote entren bienes de la misma naturaleza, calidad o especie. No se trata de partir cada cosa por la mitad, porque eso dejaría todo en proindiviso, sino de que el valor global de cada lote sea el mismo. Ten en cuenta que cuando un bien es indivisible se adjudica entero a una parte y esta abona a la otra el exceso en dinero.

Pues bien, hay preferencias reconocidas por ley. Cada cónyuge podrá pedir que se incluyan en su lote sus bienes de uso personal, la explotación económica que gestione efectivamente y el local donde venía ejerciendo su profesión. También pesan criterios prácticos: quién puede asumir la hipoteca, quién convive con los hijos o qué bienes son fáciles de vender.

El equilibrio se ajusta con dinero o con deuda. Si un lote se lleva la vivienda y el otro solo cuentas y vehículos, quien recibe de más compensará la diferencia en metálico o asumiendo una parte mayor del pasivo. Es decir, la igualdad se mide en valor, no en número de bienes. Cuando no hay acuerdo, esta propuesta la elabora el contador partidor y las partes podrán oponerse antes de que el juzgado la apruebe. Recuerda revisar cada valoración antes de aceptar un lote, porque de ahí sale lo que te llevas.

Regulación legal

Ejemplo práctico

Caso ilustrativo

Hace tiempo tuve una consulta de un matrimonio que liquidaba unos gananciales valorados en 1.000.000 de euros netos. El activo lo formaban la vivienda familiar, ya sin hipoteca, por 750.000 euros, dos vehículos por 60.000 y cuentas y fondos por 190.000. Quien convivía con los hijos quería quedarse la casa, así que se formaron dos lotes: uno recibió la vivienda y compensó a la otra parte con 250.000 euros en metálico, y el otro recibió los vehículos, las cuentas y esa compensación. Cada lote ascendió a 500.000 euros.

Preguntas frecuentes

¿Tienen que ser exactamente iguales los dos lotes?

No hace falta la igualdad al céntimo, pero sí que el valor sea equivalente. La ley habla de guardar la posible igualdad. Cuando la diferencia es inevitable porque un bien no se puede partir, se compensa pagando el exceso en dinero o asumiendo una parte mayor de las deudas.

¿Puedo quedarme la vivienda aunque la otra parte también la quiera?

No existe un derecho automático a quedársela, salvo el caso de fallecimiento del otro cónyuge. Si los dos la reclamáis y no hay acuerdo, decidirá el contador partidor o el juzgado atendiendo a quién puede compensar al otro y a la situación familiar. Si nadie puede asumirla, se vende y se reparte el precio.

¿Se pueden adjudicar todos los bienes por mitad a los dos?

Se puede, pero suele ser mala idea. Adjudicar cada bien al 50 % deja la propiedad en proindiviso y traslada el conflicto al futuro: seguiríais siendo copropietarios y haría falta después una extinción de condominio o una demanda de división de cosa común.

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Esta ficha tiene finalidad exclusivamente divulgativa y no constituye asesoramiento jurídico. La aplicación de cada concepto depende de las circunstancias del caso y de la normativa foral o autonómica que resulte aplicable. Consulte con un abogado antes de tomar cualquier decisión.

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