Régimen de visitas de padres en distintas provincias

Régimen de visitas de padres en distintas provincias. ¿Cómo se aplica?

ABOGA2 - Régimen de visitas en distintas provincias - Más allá del conflicto emocional que genera la separación o divorcio en los progenitores, existe una repercusión aún más importante en los hijos, que son quienes verdaderamente sufren las consecuencias de la ruptura.

Nuestros abogados divorcio en Madrid son conscientes de que uno de los principales problemas que surgen cuando los padres deciden terminar su matrimonio, es la posibilidad de que los hijos pierdan la relación y vínculo afectivo con el padre o la madre, por lo que resulta de vital importancia tanto la elección de la modalidad de custodia adecuada (custodia compartida o custodia paterna o materna) como el establecimiento de un régimen de visitas, estancia y comunicación adecuado a cada caso para el padre no custodio.

No obstante, son muchos los que acuden a nuestro despacho preguntándonos ¿Es posible establecer un régimen visitas si el padre vive otra ciudad?  ¿Qué régimen de visitas se aplica cuando los padres viven en distintas provincias o en distintas localidades?

Pues bien, aunque la ley no regula el modo de organización de las visitas cuando existe distancia entre el lugar donde residen progenitores, las soluciones para cada caso varían, ya que dependerán de las circunstancias del caso concreto.

Con el siguiente post, los abogados de familia de nuestro despacho ABOGA2 tratarán de resolver todas las dudas al respecto del régimen de visitas tras una separación o divorcio.

¿Qué es el régimen de visitas?

El régimen de visitas es el derecho y el deber que corresponde, tras una separación o divorcio,  al progenitor que no tiene atribuida la custodia de los hijos, consistente en poder visitarlos, comunicarse con ellos y tenerlos en su compañía.

Es decir, es el derecho a poder mantener no solo el contacto físico, sino también una comunicación permanente del progenitor con sus hijos, así como la posibilidad de supervisar, compartir y hacerse cargo de la crianza y educación de los mismos.

El derecho de visitas aparece regulado en el artículo 94 del Código Civil, cuyo objetivo es cubrir las necesidades afectivas y educativas de los menores, a fin de que no pierdan relación con el progenitor no custodia y así garantizar el correcto desarrollo afectivo y emocional de los menores, por lo que constituye también un derecho para los hijos fundamentado en la relación paterno filial entre el visitante y visitado.

Este derecho es indisponible e irrenunciable, y es independiente de la patria potestad, es decir, que incluso si el progenitor es privado de la patria potestad no perderá su derecho de visitas, siempre que no haya sido suspendido o limitado el mismo.

En cualquier caso, este derecho del progenitor no custodio no le exime del ejercicio de sus deberes inherentes a la patria potestad, por lo que deberá seguir entregando la pensión de alimentos acordada incluso durante el tiempo que permanezca con el hijo.

Por su parte, el progenitor custodio no podrá impedir o dificultar esta relación o comunicación de los hijos con el otro progenitor, ya que eso acabaría perjudicando el interés del menor.

¿Cuál es la finalidad del régimen de visitas?

Como decíamos, el objetivo de este derecho es velar por la protección del interés del menor tras la ruptura de los progenitores, de modo que la separación o divorcio les afecte lo menos posible.

Se trata de conseguir que los hijos mantengan la relación con ambos progenitores (así como con otros familiares: abuelos, primos…) y conserven los vínculos afectivos que tenían con ellos antes de finalizar la vida en común, en aras a cubrir sus necesidades emocionales y educativas.

¿Quién decide el régimen de visitas?

El régimen de visitas y el modo en que se llevará a cabo puede determinarse de dos maneras:

  1. De mutuo acuerdo: los progenitores deberán establecer en el convenio regulador todos los aspectos relacionados con el régimen de visitas, estancia y comunicación.
  2. Por el Juez en la sentencia de divorcio: en defecto de acuerdo, será el Juez quien determine el tiempo, modo y lugar para ejercer el derecho de visitas.

Obviamente, y dado que los progenitores son quienes mejor conocen sus circunstancias, necesidades y la forma que mejor les conviene para ejercer este derecho, siempre es preferible, para evitar conflictos entre ellos y por el bienestar del menor, que alcancen un consenso sobre el ejercicio del régimen de visitas.

¿Qué tipos de régimen de visitas existen?

Son infinitas las posibilidades de la modalidad del régimen de visitas a adoptar, si bien, normalmente suele hablarse de dos tipos de régimen de visitas:

  1. Régimen de visitas normalizado: este es el régimen de visitas más habitual, y consiste en que el progenitor no custodio permanezca con el menor los fines de semana alternos con pernocta, así como visitas una o dos tardes entre semana, además de la mitad de los periodos vacacionales de Navidad, Semana Santa y verano; y mantener la comunicación regular mediante dispositivos electrónicos.
  2. Régimen de visitas no normalizado: se considera no normalizado a todo régimen de visitas que difiere del anterior para adecuarse a las circunstancias del caso concreto (distancia entre provincias de residencia de los progenitores, cambio residencia madre o padre, jornada laboral de cualquiera de ellos, la corta edad del menor…)

¿Qué factores deben han de tenerse en cuenta para determinar el régimen de visitas?

Entre los factores que deben considerarse antes de establecer el régimen de visitas son:

  • Las circunstancias personales, familiares y laborales de los progenitores: habrá que tener en cuenta las condiciones de salud de uno u otro, la relación previa que cada progenitor tenía con el menor, los horarios y flexibilidad laboral de cada uno, etc.
  • Las posibilidades económicas de los progenitores: los recursos económicos de los que dispone cada progenitor para el cuidado y manutención del menor habrán de ser tenidos en cuenta, tanto para fijar el régimen de visitas y estancia, como la pensión de alimentos del progenitor no custodio.
  • La edad de los hijos: este es uno de los principales problemas a la hora de fijar el régimen de visitas, especialmente cuando se trata de hijos de escasa edad (en periodo de lactancia), en cuyo caso es frecuente restringir el horario o eliminar la pernocta. Así como durante la edad preescolar y la adolescencia el régimen de visitas y estancia deberá ser mayor, y a partir de ese momento (14 años) deberá primar la flexibilidad.
  • La distancia entre el lugar de residencia de los progenitores: cuando existe mucha distancia entre los progenitores, lo normal es que las visitas semanales y fines de semana alternos se supriman, y se compense ello, ampliándose los periodos de permanencia del menor con el progenitor no custodio durante los periodos de vacaciones que le correspondan.

¿Es posible fijar un régimen de visitas cuando los padres viven lejos?

Uno de los principales problemas a la hora de fijar el régimen de visitas se produce cuando los padre viven separados geográficamente, en distintas ciudades, provincias, o incluso aún más si viven en distintos países. Pues recordemos que el derecho de visitas, es tanto un derecho de los padres como un deber que tienen para con ellos.

En estos casos, es evidente que habrá que establecer un régimen de visitas en función de las circunstancias concretas de cada situación, a fin de adoptar las medidas idóneas para el interés del menor, siendo preferible siempre que sean los padres quienes lo convengan de mutuo acuerdo (Sentencia del Tribunal Supremo de 26 de mayo de 2014).

Cuando los progenitores residen en lugares alejados, se hace especialmente importante concretar la frecuencia y duración de las visitas, quien se encargará del traslado del menor y quien asumirá los gastos de desplazamiento.

De cualquier modo, conforme a la doctrina del Tribunal Supremo, deberá decidirse en todo caso atendiendo al interés del menor y a un reparto equitativo de las cargas personales y económicas entre los progenitores, lo que acaba traduciéndose en un favorecimiento del ejercicio del derecho de visitas y por tanto una satisfacción del bienestar del menor.

¿Quién debe asumir los gastos de traslado de los hijos de un domicilio a otro?

El Código Civil nada dice al respecto de los gastos de recogida y retorno de los menores para garantizar el derecho de visitas.

Tradicionalmente el progenitor no custodio era quien debía asumir los gastos de traslado de un lugar a otro si quería ver a sus hijos, o de lo contrario se quedaría sin disfrutar de ellos. Sin embargo, y en la medida que ya sabemos que el derecho de visitas también es un derecho de los hijos y se fundamenta en su mayor bienestar, carece de toda lógica, ya que cualquier circunstancia que dificultara el abono de estos gastos por el progenitor no custodio impediría el ejercicio de este derecho y en consecuencia, iría en perjuicio del menor.

A raíz de eso y para solucionar estas posibles situaciones, el Tribunal Supremo ha sentado doctrina y dispone:

«Es esencial que el sistema que se establezca no  pierda de vista el interés del menor, de forma que no dificulte su relación con cada uno de los progenitores», pero, al mismo tiempo, «es preciso un reparto equitativo de cargas, de forma que ambos progenitores sufraguen los costes de traslado de forma equilibrada y proporcionada a su capacidad económica, teniéndose en cuenta sus circunstancias personales, familiares, disponibilidad, flexibilidad del horario laboral, etc.». 

De ahí que sea preciso, «que se establezca un sistema prioritario y otro subsidiario, dado que pueden presentarse diferentes situaciones y será necesario ofrecer soluciones alternativas adaptadas a las particularidades de cada situación».

En consecuencia, el Tribunal Supremo ha establecido dos principios que en todo caso habrán de tenerse en cuenta para no dificultar el ejercicio del derecho de visitas con el menor:

  1. El interés del menor: las relaciones entre el menor y sus progenitores debe estar por encima de todos, y no puede ponerse trabas que la dificulten.
  2. El reparto equitativo de las cargas: ambos progenitores deberán sufragar de forma equilibrada y proporcionada a sus posibilidades económicas los costes del traslado de un lugar a otro.

Esto quiere decir, que ambos padres, custodio y no custodio, deberán soportar la carga de los desplazamientos. Ahora bien, este reparto equitativo no significa que deban ser sufragados al 50% por cada uno, sino que deberá tenerse en cuenta las condiciones económicas y posibilidades reales de cada progenitor para el reparto de las cargas

¿Quién debe trasladar a los hijos de un domicilio a otro?

Cuando tras la separación o divorcio, el padre custodio y nos custodio viven alejados geográficamente entre sí, el Tribunal Supremo ha considerado que es necesario que ambos progenitores se repartan la carga de los traslados (personal y económica) para facilitar el desarrollo del régimen de vistas.

Así, determina el Alto Tribunal que normalmente será el progenitor no custodio que va a disfrutar de su derecho de visitas quien proceda a recoger a los menores en el domicilio del progenitor custodio, y una vez finalizada la estancia, será este último quien vaya a recogerlos al lugar donde resida el progenitor no custodio.

No obstante, cuando la distancia entre los domicilios sea muy grande y el periodo de estancia reducido (no vacacionales), carecería de sentido el traslado de los menores de un lugar a otro ya que al final se perdería mucho del tiempo de estancia con el progenitor no custodio.

En estos casos, lo que han venido decidiendo los jueces es que sea el progenitor que no tiene la guarda y custodia el que se desplace al lugar donde vive el otro progenitor con los menores, realizando este los dos viajes, pero asumiéndose los gastos de viaje de ida por uno y los del viaje de vuelta por otro.

En conclusión, los progenitores que vivan en lugares distanciados deberán tratar de buscar la mejor solución de común acuerdo, estableciendo las medidas a adoptar en interés del menor, así como otras posibles soluciones subsidiarias para adaptar el régimen de visitas a las particularidades de su situación.

Y solo en caso de que no sea posible el acuerdo, deberán acudir a la vía judicial, para que el Juez, teniendo en cuenta los principios del interés del menor y el reparto equitativo de las cargas, determine lo considere más conveniente para el bienestar del hijo.

Desde ABOGA2 esperamos que les haya sido de ayuda este artículo, y si siguen teniendo alguna pregunta no duden en contactar con nosotros. Estaremos encantados de ayudarles.

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