Diccionario Jurídico

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Diccionario Jurídico ABOGA2

Bienvenidos a nuestro Diccionario Jurídico, desde nuestro despacho ABOGA2 hemos querido crear un diccionario jurídico o pequeña enciclopedia jurídica para ayudaros a entender mejor los distintos conceptos técnicos que en ocasiones nos producen dudas de su significado y que aparecen repetidamente en los distintos textos jurídicos tales como Sentencias, Demandas, Autos, Decretos etc. Y es que, en muchas ocasiones no es nada sencillo entender el significado de ciertas palabras que se usan en derecho.

Diccionario Jurídico

Nuestros abogados forman un equipo de profesionales que ofrece un trato cercano y próximo a nuestros clientes, trabajamos bajo la siguiente premisa: el cliente es nuestra máxima prioridad. El compromiso y la dedicación de nuestros profesionales como valores, suponen el éxito para nuestros clientes, nuestra base es la especialización en distintas ramas del derecho, tales como el Derecho Civil y el Derecho Penal.

DERECHO PENAL

DERECHO CIVIL Y DE FAMILIA

Los miembros de nuestro equipo irán ampliando este diccionario online para que no se te resista ningún termino jurídico y es que, muchas de las palabras usadas en derecho son desconocidas para la amplia mayoría de la población, además que, si no has estudiado la carrera de derecho no tienes por qué conocer el significado de estas palabras.

El diccionario jurídico de ABOGA2 se organiza alfabéticamente como todos los diccionarios, de este modo por ejemplo, cuando tengamos en nuestras manos algún tipo de resolución judicial, y no entendamos el significado de algunas palabras y por tanto, nos dificulten entender qué es lo que nos está diciendo el juez, será tan sencillo como consultar nuestra página web y buscar nuestro blog para resolver todas tus dudas, a continuación te mostramos un ejemplo;

Concepturus: dícese del no concebido, pero que puede ser tenido en cuenta en cuanto a los efectos hereditarios si finalmente es concebido y nace en forma humana y vive desprendido del seno materno durante más de 24 horas.

¿QUÉ ES EL LENGUAJE JURÍDICO?

Podríamos definir el lenguaje jurídico como el lenguaje técnico y particular que se usa en el derecho.

Ocurre que tanto en el mundo del derecho como el lenguaje administrativo lo podríamos catalogar de conservador. Esta característica esta patente tanto en la estructura de los textos que se usan en derecho (Leyes, Decretos, Anteproyectos de Ley, Sentencias etc.) como en los escritos administrativos (instancias, actas, etc.). Ambos poseen una estructura fija, que crea en muchos casos dificultad para su comprensión.

“El lenguaje jurídico es técnico y particular, se emplea en el derecho y también es usado en el mundo de la administración.”

Hay que tener en cuenta que los textos jurídicos suelen tener una estructura expositiva, y en cuanto a la organización de su contenido podemos decir que son deductivos por ejemplo el Código Civil, se estructura en títulos que a su vez están compuestos de capítulos compuestos por artículos y además dentro de cada artículo encontramos apartados numerados.

Por tanto, podemos caracterizar los textos jurídicos como:

  • Son textos que contienen tecnicismos, cultismos y además términos arcaicos.
  • Se emplea con frecuencia la repetición.
  • Se suelen usar latinismos.
  • Además, se hace mucho uso de las expresiones lexicalizadas
  • Como tiempo verbal tiene mucho uso el presente de indicativo además del futuro en modo subjuntivo simple y compuesto.
  • Pronombres átonos
  • Y además para más inri cuentan con una sintaxis enrevesada cargados de abundantes gerundios y frases interminables, vamos poco uso del punto.
  • El uso de la tercera persona, también es un punto fuerte de los textos jurídicos.

EL LENGUAJE ADMINISTRATIVO

Como ya hemos visto cuando nos tenemos que enfrentar a cualquier tipo de escrito emitido por la administración nos ocurre exactamente lo mismo que cuando tenemos en nuestras manos una Sentencia o cualquier requerimiento hecho por el Juzgado, en definitiva: no sabemos que es lo que nos están pidiendo. Y eso es un problema.

Por tanto, ambos lenguajes comparten las mismas características poca claridad y uso de palabras muy técnicas, que dan por resultado un lenguaje poco claro y enrevesado.

El lenguaje administrativo también está ideado para que no se entienda y eso tiene una consecuencia muy clara: produce vulneración de derechos fundamentales.

EL LENGUAJE JURÍDICO

Como todos sabemos el lenguaje jurídico no se caracteriza por su sencillez y claridad, según un estudio realizado por el poder judicial en el año 2011 sacaba a la luz que el 82% de la población ni entiende ni comprende el lenguaje jurídico y además considera que es demasiado complicado y difícil de entender. Claro ejemplo de esta situación es lo que nos mostraba el film de los hermanos Marx del año 1935 “Una Noche en la Opera” con su extraordinaria parodia cinematográfica que dejaba patente en su memorable escena de la parte contratante:

“la parte contratante de la primera parte será considerada contratante de la primera parte…”

Esta escena divertida refleja a la perfección la mentalidad equivocada que suelen tener los juristas en el uso del lenguaje oscuro e incomprensible.

El lenguaje es un producto social, la manifestación sin duda más importante de la cultura, claro está que no se cambia en dos días y menos en un sector que tiene en el lenguaje jurídico su herramienta de trabajo más importante, pero la comunicación en alguna medida es un bien público y es por ese mismo motivo que debe estar a disposición de todos, ser universal y completamente accesible, de tal manera que quede excluida la posibilidad de marginación.

Un lenguaje jurídico oscuro y enrevesado dificulta la labor del control de las actuaciones públicas por la ciudadanía produciendo desconfianza y como consecuencia de todo ello, una forma de pasividad y fatalismo social.

Es en la claridad del lenguaje jurídico tanto hablado como escrito una virtud escasa y necesaria. La claridad en el lenguaje jurídico enhebra el derecho fundamental a la tutela judicial efectiva, ya que es el presupuesto para comprender el derecho y su aplicación por los tribunales.

Allá por el año 2011 el Gobierno que había en ese momento, fijo como uno de sus objetivos hacer del lenguaje jurídico un lenguaje comprensible, intentando modernizarlo, por ese motivo elaboro un plan de modernización del lenguaje jurídico.

Encargo un estudio exhaustivo a un grupo de expertos, para que analizarán la situación del lenguaje jurídico y elaborará un plan de modernización con propuestas y recomendaciones tanto del lenguaje oral empleado en los juicios y comparecencias, como el lenguaje que se empleaba para la redacción de Sentencias, Autos, Decretos, Demandas, Informes de los Registros Civiles, Actas Notariales e incluso se revisando plantillas de los programas informáticos destinados a juristas.

El proyecto también incluyo un estudio del uso del lenguaje jurídico en nuestras leyes, en los medios de comunicación así como un estudio comparado con las iniciativas que a nivel mundial se están llevando a cabo sobre la modernización del lenguaje jurídico, todo ello, en colaboración con la Real Academia de la Lengua, Juristas de reconocido prestigio y Periodistas.

Las recomendaciones a los profesionales tenían un carácter eminentemente gramatical y ortográfico y pretendían servir de recordatorio a las instituciones, de las reglas que no por ser lógicas y conocidas se aplicaban en el ejercicio profesional, las recomendaciones a las instituciones iban más allá y pretendían crear el marco institucional idóneo para devolver la relevancia que el uso del lenguaje nunca debió perder, todo esto desemboco con la creación de un canal de comunicación para juristas, lingüistas y periodistas así como otros profesionales, que permitiría desarrollar políticas de construcción del derecho a comprender, pero al final, la realidad es que nada de esto se ha hecho y el lenguaje jurídico sigue siendo poco comprensible para la mayoría de la población.

Aunque hay personas que siguen instando a los diferentes gobiernos que den salida a ese convenio marco de colaboración firmado en 2011 entre el Ministerio de Justicia, la Real Academia Española de la Lengua, la Fiscalía General del Estado, los Colegios de Abogados y Procuradores, la real Academia de Jurisprudencia y la Conferencia de Decanos y Decanas de las Facultades de Derecho de España, parece ser, que el gobierne quien gobierne, no está por la labor.

Esperamos que de cara al futuro el lenguaje en el mundo jurídico deje de ser rebuscado y vaya desvaneciéndose esa especie de capa impermeable formada por la jerga jurídica que excluye a las personas ajenas al mundo del derecho, y se den cuenta los abogados de la importancia de una comunicación clara hacia sus clientes usando conceptos jurídicos entendibles y también de la importancia a la hora de elaborar textos que resulten igualmente entendibles, ser claros en las demandas, y toda tipología de escritos jurídicos, y en el mismo sentido, debe exigirse la misma claridad de lenguaje a los Jueces y Magistrados.

Es fundamental para un buen abogado resultar claro y entendible para sus clientes.

Por todo lo anterior, y hasta que no se normalice el lenguaje jurídico claro y entendible, queremos poner a vuestra disposición este diccionario jurídico en el que iremos incorporando las palabras y expresiones más comunes en el mundo del derecho.

Y recuerda, para cualquier duda que tengas en nuestro despacho de abogados tenemos grandes profesionales que estarán encantados de atenderte.

¿ES POSIBLE UNA MODERNIZACIÓN REAL DEL LENGUAJE JURÍDICO?

Primero de todo, hay que dejar claro que los políticos no están por lo que deberían de estar a la hora de hacer todo lo que haría falta para una modernización de este tipo.

Por tanto, hasta que no decidan tomar cartas en el asunto y de verdad intentar un cambio y una modernización real, será difícil que esta se produzca.

En algunos países de la Unión Europea en los años 60 y 70 empezaron a preocuparse de este tema y tomaron medidas para que se volviera más claro.

En España en cambio hay un sentimiento de animadversión a que se produzca algún tipo de modernización, quizás por miedo a romper con la tradición, pero lo cierto es que, los juristas o la mayoría de ellos, rechazan que se produzca algún tipo de cambio. Eso es así ya que cada vez que propone algún tipo de mejora en el lenguaje jurídico hacen todo lo posible para que la modernización del lenguaje vaya adelante aduciendo motivos como que claro está que durante un interrogatorio el lenguaje debe ser acorde a la persona que se esté interrogando pero que a la hora de relacionarse con el juez no tiene sentido usar un lenguaje que no sea técnico. No es de extrañar que la opinión de muchas personas sea que el lenguaje que usan los abogados o que se usa en el derecho sea pedante.

El autor Jesús Prieto del Pedro, jurista español especializado en Derecho de la Cultura en su escrito titulado Lenguaje Jurídico y Estado de Derecho hace una reflexión que deja las cosas muy claras: “Esta cuestión del lenguaje es tan simple como preguntarse ¿quién es el destinatario del lenguaje jurídico? Pues bien, el destinatario es el pueblo.” También afirma que el celo por la calidad del lenguaje jurídico es tan antiguo como el propio derecho, prueba de ello son las leyes antiguas, como El Fuero Juzgo, El Fuero Real y Las Partidas donde se aconsejaba al jurista y al legislador como se debía hablar.

En mi opinión, si se desea un verdadero cambio este debe empezar en la universidad, y debe de haber un verdadero cambio de chip en la mentalidad de la gente que se dedica a esta profesión, ya que escribir y hablar de forma en rebuscada no significa ser más inteligente.

“Un lenguaje claro y entendible está ligado al principio democrático, el lenguaje jurídico debe perseguir la claridad normativa y no la confusión normativa.”

Diccionario Jurídico de ABOGA2

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